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sábado, 20 de noviembre de 2010

La ruta del Oso: refugio natural de Lambayeque


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Ciencia. Identifican corredor natural del oso de anteojos. Un entusiasta grupo de biólogos liderado por Robyn Appleton identificó a treinta osos de anteojos que tienen como hábitat los bosques nubosos de Lambayeque. advierten el riesgo por la tala de árboles. Fotos

Antonio Bazán Chero. Chiclayo.


Marcan sus pasos entre el bosque tropical de Pómac, en Batangrande, y el refugio de vida silvestre de Laquipampa, en las alturas de Incahuasi, como si respetaran estrictamente las fronteras de Lambayeque.

Este corredor natural de casi 100 kilómetros es la residencia de una población de 30 osos de anteojos perfectamente identificados, un grupo que ha crecido en los últimos dos años con el nacimiento de cuatro oseznos.
Desde la década de los ochenta no existían estudios sobre osos andinos en territorio lambayecano. Se ignoraba su andar en su hábitat natural hasta el año 2006, cuando la bióloga canadiense Robyn Appleton y un equipo de biólogos peruanos e investigadores del célebre Zoológico de San Diego, en California, se instalaron entre los árboles de los bosques secos y nubosos de Lambayeque para estudiar el comportamiento de estos preciosos animales que lucen –con ajena vanidad– unas lujosas gafas alrededor de sus ojos.
Gracias a esta iniciativa académica-científica funciona el Centro de Conservación del Oso de Anteojos en Batangrande, un poblado ubicado en la provincia de Ferreñafe. Es ahí donde Appleton y su equipo de profesionales procesa la información desprendida del monitoreo de campo. Además, desde este centro se busca responder a muchas de las preguntas no resueltas sobre este úrsido de bandera sudamericana, en un esfuerzo a largo plazo que apunta a sostenerse en el tiempo.
Appleton y los científicos que la acompañan en esta aventura –en su afán por descubrir los misterios que envuelven a los osos andinos– instalaron collares satelitales con GPS para seguir su rastro y conocer de cerca sus desplazamientos, interrelaciones, comportamientos competitivos y acciones de supervivencia, pero también sobre la amenazante depredación de los bosques.
El zoólogo estadounidense Russ Van Horn está convencido de que conocer sus costumbres e identificar los peligros es la fórmula para la conservación de los osos en su hábitat natural. Es decir, se podrán delimitar sitios que deberán ser protegidos a fin de asegurar su hábitat.
“Chris” es un macho adulto y por ahora el punto de referencia de la investigación. Él es el engreído de los investigadores y posiblemente el padre de una de las crías, nos dice Van Horn.

“Hemos encontrado hasta cuatro cuevas que son las guaridas de la madre y el refugio de los osos bebé”, nos cuenta entusiasmado.
Por su parte, Meg Sutherland, veterinaria de San Diego Zoo nos dice que solo los machos, ante la ausencia de alimentos –como el sapote– en Pómac, migran temporalmente hacia las alturas de Laquipampa para alimentarse de bromelia, una flor que crece en esta reserva andina.

“Las hembras y sus crías permanecen en el lado seco del bosque”, precisa.
Para esta investigación usan 20 cámaras sensoriales –o “cámaras trampa”– instaladas en este corredor natural, y lograron captar hasta tres momentos de igual número de parejas de osos de anteojos en proceso de apareamiento, previo cortejo. Se conoció que es durante el verano en que los machos persiguen a las hembras y desarrollan conductas agresivas entre ellos, síntoma inequívoco de que quieren conquistarlas.
Es en la temporada calurosa en que los mamíferos comparten un mismo hábitat, y empiezan a dispersarse con la llegada del invierno.
Pero a Van Horn y Sutherland les preocupa la forma en que los bosques son depredados, amenazando con fragmentar el hábitat de los osos.

“Para apoyar la supervivencia de los osos se tiene que trabajar en la conservación de sus hábitats”, anotó el zoólogo, quien entiende que el proyecto conducido por Appleton es el más importante de Sudamérica.
Para acercar más a la población, el Centro de Conservación del Oso de Anteojos en Batangrande no descarta trabajar un proyecto de avistamiento en estado silvestre. Sutherland cree que así como se patentó la figura del koala y los osos panda, podría hacerse lo mismo con los osos de anteojos. “Esto recién empieza”, dijo, y es verdad.
Datos
Ucumari. El oso de anteojos, conocido como ucumari, habita los bosques nubosos desde Venezuela hasta Bolivia, incluyendo Colombia, Ecuador y Perú. La población en nuestro país es de aproximadamente 5,000 ejemplares distribuidos entre los 250 y 4,500 msnm.
Osos inmigrantes. En el célebre zoológico de San Diego hay dos ejemplares del oso de anteojos. Ambos nacidos en cautiverio.

domingo, 14 de junio de 2009

Las otras maravillas de Machu Picchu


Hallazgo exclusivo. En medio de los muros incas, sobre los andenes, entre la vegetación que rodea la ciudadela, están regresando especies como el oso de anteojos, que se creía desaparecido en la zona.

El mamífero se encuentra en franca recuperación en esta reserva. Una excelente noticia del INC Cusco.

Flor Huilca.

Hasta hace poco la presencia de osos en el Santuario Histórico de Machu Picchu era apenas una versión que atribuíamos al jefe del Parque, Fernando Astete. Este puñado de fotos, sin embargo, da cuenta de que esta especie de mamíferos no solo se encuentra en franca recuperación en esta parte de la Amazonía cusqueña sino que además de cuando en cuando se pasea incluso por dentro de la ciudadela inca.

Ver a los osos de anteojos caminando por Machu Picchu más que un tema de peligro es cuestión de suerte. A la fecha estos mamíferos registran cuatro ingresos a la ciudadela inca desde 1984. Llegan bien temprano, entre 5 y 6 de la mañana, o en la tarde, pasadas las cinco, cuando dentro del complejo solo quedan los guardianes y vizcachas que reinan en la ciudad de piedra.

Cálculos conservadores estiman que en el área protegida de Machu Picchu, que tiene 38,448 hectáreas, hay una población de 40 osos, pero las estimaciones más optimistas creen que sería el doble, por ello es cada vez más frecuente que los turistas, especialmente los que caminan más de dos días para llegar al complejo por el Camino Inca, los vean.

Estos osos de anteojos, dice el biólogo del Parque Arqueológico, Julio Ochoa Estrada, pertenecen a una de las ocho especies de osos que existen en el mundo y la única que vive en Sudamérica. Se le conoce también como oso andino y en la zona incluso lo llaman “ukuku” en alusión al personaje de algunas danzas conocido también como “Pablito”, un ser de leyenda, mitad humano, mitad oso.

Ochoa cuenta que desde 1981 se ha notado una franca recuperación de esta especie de la reserva natural protegida. La principal amenaza sigue siendo la caza que se practica en distritos periféricos hacia la Amazonía, especialmente por los campesinos cuando los sorprenden dentro de sus chacras.

Dentro del Parque Natural la amenaza a la conservación de los osos son las vibraciones que provoca el tránsito del tren hacia Machu Picchu y hasta hace algunos años el sobrevuelo de helicópteros. Pero también es el parque la garantía para su conservación porque allí está su principal alimento: la achupalla, cogollo de una bromelia de sabor dulce, y algunas veces, animales muertos. Es además un eficiente controlador biológico del parque porque come las hormigas defoliadoras.

La presencia de los osos andinos en Machu Picchu, asegura Julio Ochoa, no representa un peligro para los turistas porque no es una especie agresiva, salvo que actúe en defensa de sus crías o en defensa propia.

“Otra razón por la que podría atacar a las personas es en busca de alimentos y eso no va a pasar porque dentro del Parque hay lo suficiente. Si alguna vez los turistas y los trabajadores los han encontrado es porque estaban simplemente de paso, suelen usar los caminos para desplazarse”, precisa.

Encuentros sorpresivos

Varios trabajadores del Instituto Nacional de Cultura del Cusco (INC) coexisten con los osos en los trabajos de restauración que realizan en otras zonas del Parque Arqueológico. Hace poco, cuentan, un oso fue avistado por los trabajadores. Uno de ellos dio la alerta para que lo fotografíen y el encargado de esa tarea, al correr para no perderse la instantánea, terminó chocando con el oso. Ambos salieron disparados en direcciones opuestas. Y es que, como dice Ochoa, los osos “tienen una mala vista pero un excelente olfato”.

Lo que sí advierte Ochoa es en el cuidado que deben tener los turistas que hacen camino inca. Pide que no dejen alimentos en el camino porque ello podría acostumbrar a los osos a otro tipo de alimentos y, en peor de los casos, atacar los campamentos. Nada de ello se ha producido hasta el momento.

La foto del oso dentro de la ciudadela de Machu Picchu fue tomada a las seis de la mañana por un trabajador del INC hace un año. El oso ingresó hacia la zona conocida como el Templo del Cóndor, caminó por encima de los muros incas y luego abandonó la ciudadela. A esa hora solo estaban los guardianes como testigos de su incursión.

El último avistamiento de osos ocurrió hace tres semanas. Los obreros que restauran los andenes orientales de Machu Picchu han visto a una osa con sus dos oseznos caminando por el parque natural. Maravillas, natural y arqueológica, que coexisten en esta parte del Cusco.

Riqueza en flora y fauna

El oso de anteojos es una de las 53 especies de mamíferos que viven dentro del santuario arqueológico. Una de esas especies es el sacha cuy, un roedor mayor de carne apetecible y el sihuayro que se pensaba extinguido pues la expedición de Hiram Bingham solo registró cráneos de este animalito. Ahora la especie está en crecimiento. Dentro del parque viven además cuatro de las ocho especies que hay en todo el país.

La flora silvestre es otra de las razones que hacen de Machu Picchu un lugar único. Está, por ejemplo, la orquídea bautizada como waka’nki (llanto) porque sus tres pétalos caen en forma de lágrimas. Está también el apu tocto, una azucena silvestre de un rojo intenso. (La República, edición impresa.)

viernes, 22 de mayo de 2009

OSO DE ANTEOJOS



OSO DE ANTEOJOS

El único oso que habita en nuestro continente


En el mundo existen 8 especies de osos, de todos ellos solo uno habita en nuestro continente: El oso de anteojos. También conocido como oso andino, sudamericano, ukuku o pucamate, el oso de anteojos se encuentra entre las especies más amenazadas y menos conocidas del mundo. Habita en las zonas andinas tropicales desde Venezuela hasta Bolivia.
Lejos de ser enormes y agresivos, estos son tímidos y huidizos. Sin embargo, las falsas creencias y el desconocimiento han provocado que sean perseguidos y casi exterminados.
En el Perú se distribuyen en gran variedad de habitats, desde el desierto costero hasta debajo del limite de nieve, sin embargo ellos prefieren vivir en el bosque húmedo.
Su dieta esta compuesta mayoritariamente por vegetales y les gusta descansar en nidos que ellos mismos construyen en lo alto de un árbol frondoso. Por ello, entre muchas cosas que podemos hacer para ayudar al oso, una de ellas es no cortar árboles en el bosque y de ver un oso cerca de cultivos o ganado, no hay que matarlo, sino simplemente espantarlo que él escapara al bosque.
Se le protege en el Santuario Nacional Tabaconas – Namballe en Cajamarca, en la Zona Reservada de Lamquipampa en Lambayeque, en el Parque Nacional Huascarán y en el Santuario Nacional del Ampay en Abancay. Se calcula que su población en el Perú no sobrepasa los 3 mil ejemplares.

Para más información:http://www.chaparri.org/
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